Un comienzo

El tiempo pasa tan rápido cuando las cosas van bien, cuando todo parece que no se va a desintegrar en un instante, y es a veces como si vivieramos la ilusión de un bebé recien nacido, en su mente, con miles de neuronas y células fórmandose, pero de igual forma es costoso el hecho de crear algo y muy fácil el destruir lo ya creado, pero hay un factor que pasa desapercibido en toda esa fase y es que nada ocurre porque sí, siempre hay un motivo detras de cada cosa, detrás de cada palabra, detrás de cada acción. Posiblemente en ese momento uno se queda tan aturdido puesto que es incapaz de ver mas alla de su mente y consciencia; o puede por el contrario que ese no sea su momento para darse cuenta de lo que hay mas adelante, una neblinez que es casi imposible dispersar. Una veces se opta por seguir adelante y continuar con nuestro que hacer, continuar como si nada pasase, ¿facil no? pero hay otras veces en las que se opta por buscar el origen de todo, el origen del problema, el origen del aturdimiento y el porqué de lo ocurrido.
Ciertamente un largo camino que no conseguimos distintir el final, pero dudosos nos atrevemos a entrar. A día de hoy me pregunto cuantos caminos he dejado pasar, ¿cuantos me esperarán? aunque por otro lado, pienso que llegado un punto, se te presenta delante tuya un camino tan grande que nos da miedo el entrar en él y la inercia es damos media vuelta para seguir por otros conocidos. A quien no le da miedo la oscuridad absoluta, la puedes encontrar cuando bajas a un sótano, o en un pasillo sin iluminación, pero aun más peor es hacerlo en la mente. Tenemos miedo, pero pienso que como todo, primero se ha de caminar gateando, sabiendo y sintiendo lo que estas rozando y tocando con las manos, e ir poco a poco haciendo un esquema mental de lo que te rodea, atrevernos a cruzar el umbal, desafiarnos a nosotros mismos y buscar porque apaerece ésto de la nada, buscar una solución al obstaculo y el camino que tengo delante. Me resulta curioso como unos aprenden ésta lección a temprana edad, otros a media, otros mucho tiempo después, y otros nunca llegan a aprender, puesto que no se atreven a entender. Pero supongo que a cada uno le llega cuando le tiene que llegar y es ahí cuando se tiene la oportunidad de elegir que camino tomar.
Las personas somos esporas flotando en un mar de ideas, en turbulencias de confusiones, en un abismo de demencias, que no nos damos cuenta muchas veces de la pelicula en la que vivimos, el papel que jugamos en cada momento, como marido, como amigo, como compañero, como hijo, supongo que ahí radica uno de tantos significados de la vida, el continuo aprendizaje de la mente, el entendimiento y dominio de uno mismo, ya que por el contrario, supongo que habriamos evolucionado a otra especie como raza humana, y a ojos del universo no somos mas que renacuajos en una charca.
¿Cuales son los límites de la mente cuando uno cae en la demencia?, ¿hasta donde uno podría llegar por hacer realidad lo imposible? sinceramente, pienso que los límites son infinitos tanto como pasión le ponga uno entre su corazón y su mente. Tanto potencial como raza humana y tan poco conocimiento de que hacer con el. Si por un momento pudieramos pararnos en seco y analizar con los ojos cerrados, cada bombeo de sangre de nuestro corazón, si pudieramos mirarnos las manos y darnos cuenta que estamos vivos, si pudieramos darnos cuenta de las cosas que hemos hecho mal y tener la humildad y coraje de coger una pala y empezar a desenterrar los cadaveres del pasado y pedir perdon, uno se daria cuenta que empieza a poder descansar en paz y deja de dormir en una tumba para la mente y para la consciencia como cadenas.
A veces el ego nos hace pasar por malos momentos, y sino se controla al final nos posee haciendonos creer el ombligo del universo, que dificil cuesta derribar algo así cuando se piensa que siempre se ha tenido la razón en todo. Pero cuando consigues dominarlo y reducirlo a lo básico o lo infimo, las nubes te parecen cada dia mas blancas, el cielo mas azul, y ves las cosas bellas que te rodean, las flores moverse al rítmo del aire, y las golondrinas sobrevolando tu cabeza como señal de aceptación, es como un volver a nacer. Considero que unos de los exceso de ego, es que nos hace centrarnos tanto en nosotros mismos, que despreciamos toda la riqueza que nos rodea, aquella riqueza que uno sembró creando una auténtica trinchera para la boca, para la capacidad de poder expresar, compartir y sentir lo que nos aflige, sumiendonos en una auténtica pesadilla mental, que te distancia de todo. Y cuando consigues romper las cadenas del ego, porque sientes que necesitas expresarte y compartir lo que tienes, porque uno ve que no hay mas salida y te lo pide tu interior, la riqueza de ese esfuerzo es tan comparable como la sensación de sentirte vivo. Nunca fue tan placentero el poder hablar y compartir, y mas aun cuando dejas las pesadas cadenas atras, porque tu silencio te mortifica y el dulce sonido de una voz sincera te regenera.
Nos creemos dueños de nuestra mente, pero no somos mas que victimas sino conseguimos controlar los pensamientos, pensamientos que tanto nos pueden llevar a la felicidad como a la tristeza mas profunda, siempre hay elecciones, la vida no es mas que una tirada constante de dados, unas veces se gana y otras se pierde, pero lo que es eterno es que siempre existe y existirá la llave que te permite cambiar sino uno está dispuesto a ello.

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